Jean Daniel Cadinot
“El sexo es un acto de amor”
 

En el marco de la Gay Zone de Ficeb, se homenajea a Jean Daniel Cadinot, que ha presentado su último filme, "Cours Privé" que trata, como toda su extensa filmografía sobre relaciones humanas y, asombroso en el cine erótico, los problemas cotidianos.

Jean Daniel Cadinot es un autor. No puede compararse con los directores de cine pornográfico gay que circulan por el valle de San Fernando, que tratan de imitarle con muchos más medios pero ninguna sensibilidad. Cadinot es un hombre culto que encuentra en el erotismo un vehículo amable para hablar de todo lo que realmente le interesa, los problemas sociales, las relaciones humanas y la actualidad más inmediata.


Me ha sorprendido, teniendo en cuenta los tres festivos días que llevo en Ficeb, que alguien plantee una afirmación tan sencilla como “El sexo es un acto de amor”. La verdad e s que, como mujer, se lo agradezco.


Creo que el porno en general es machista, curiosamente, a las mujeres les parece mucho más excitante mi cine que las películas heterosexuales Para mi el sexo es una ceremonia, un ritual, eso aparece ya en mis fotografías, que muestran aspectos de la sensibilidad femenina, que es como una mano de hierro en un guante de terciopelo.



En la película que presenta en esta edición de Ficeb,“Cours privé”, vuelve a hablar de las relaciones humanas en un contexto un tanto problemático...


Absolutamente. Mis películas siempre tienen una conexión con la actualidad, hice hace tiempo una película que trataba de los problemas de los squatters, o de las políticas sociales de Jacques Chirac, en este caso hablo de estudiantes de toda Europa que se encuentran en una villa francesa, de los problemas de los jóvenes, de la vivienda. Lo que sucede es que a mi me gusta definirme como un pornógrafo, así que todo esto lo explico a partir de las relaciones, pero por eso mismo consigo que nadie me censure, porque no tienen en cuenta estos discursos que siempre aparecen en mis películas. Por eso mis cineastas favoritos están directores como Charles Chaplin o Steven Spielberg, que están hablado de temas profundos y están reivindicando cosas siempre desde un clima amable, de una forma sutil. No me gustan los cineastas que creen que ellos son intelectuales y el público es tonto, yo creo que mi cine tiene una función casi didáctica”



Con esas ideas tan particulares, ¿cómo puede encajar en el entorno del cine erótico y pornográfico?


“Estoy bastante al margen del circuito del porno. A los directores de cine erótico lo único que les preocupa son los culos y el dinero. Yo no soy así, a mí me interesan las personas, por eso cuando elijo los actores, escojo a gente con una cierta cultura, porque aunque los quiero para rodar con ellos, la escena se rueda en un a hora y luego tengo que compartir 23 horas más con ellos. Para mí lo importante es enriquecerme de experiencias, intelectualmente”



Una constante de su obra es el hecho de trabajar con actores no profesionales, dado que no hace un cine basado exclusivamente en las escenas de sexo, sino que crea un guión importante, que ahonda en las relaciones entre los personajes, ¿cómo es el trabajo previo al rodaje?

Lo que hago es llevar a los actores a mi casa, tengo una casa muy grande en las afueras de París, que es casi un hotel. Allí convivimos un tiempo antes de empezar a rodar y nos conocemos los unos a los otros durante todas las horas del día, de esta forma rompemos las máscaras que todos llevamos. Es muy importante porque estos chicos me tienen en un pedestal y deben entender que estamos en el mismo nivel, que todos somos iguales. Hay un mito que dice que sólo hago una o dos películas. Pero no es verdad, por ejemplo, con Marco, el protagonista de “Cours Privé”, llevo tres rodadas. El problema es que no son actores profesionales así que no podemos prever lo que va a suceder. A veces trabajan conmigo una temporada, luego tienen algún trabajo, o tienen parejas o van a vivir a otro lugar y perdemos el contacto. A veces, me vuelven a contactar.



¿Qué opinión le merece el cine porno gay americano, donde es bastante imitado, por cierto?

Es mecánico, es industrial, no es natural, sus actores parecen hinchados con una mancha. Yo soy europeo y tengo una cultura milenaria que debe verse en mis filmes. El problema es que los directores europeos quieren trabajar a la manera americana y eso es un horror porque este cine no tiene ningún tipo de compromiso político. Mis películas triunfan en Estados Unidos y se imitan, todos quieren tener un toque Cadinot, pero no se puede fabricar la sensualidad, un primer plano, manos que se entrelazan, eso hay que sentirlo.



Debo decirle que usted me parece un autor, como los del cine convencional, no sólo por la temática de sus filmes sino también por su concienzuda forma de trabajar...


Es verdad que hago todo en mis rodajes. Pero también es verdad que todas mis películas son autobiográficas. Hace unos años, por ejemplo, hacia películas sobre el descubrimiento de la sexualidad. Y a medida que me hago mayor los temas van cambiando. Mi vida, mis angustias y mis complejos son mi fuente de inspiración como debe hacer todo autor. Ahora veo a muchos chicos con los mismos problemas que he tenido y creo que les puedo ayudar. Porque creo que, aunque ha evolucionado mucho todo, la sexualidad, la pornografía etc, se ha producido un bloqueo de la sexualidad de los chicos, por eso cada vez me separo más de la pornografía, y eso no ayuda nada.



¿Cree que en Europa hay algún director que pueda considerarse continuador de su obra?


No creo que nadie continúe mi obra. Aunque hay un entorno de personas con las que trabajo me apoya y que comparte mi manera de ver el mundo y trabajar. La pena es que para que haya una persona que trabaje como yo tiene que estar tan loco como yo. Habrá que encontrar más personas que no se interesen tanto por ganar dinero. El dinero a mi sólo me sirve para hacer más películas.